“El cine cómico fue uno de los pilares de la industria en los comienzos de Hollywood. Mack Senté cumplió un papel sistematizador dentro del género y lo cierto es que de su productora, la Keystone Films Company, saldrán casi todos los cómicos norteamericanos de la época (Harold Lloyd, Ben Turpin, Roscoe Arbuckle tripitas, Harry Langdom, Mack Swain, W.C. Fields, Chester Conklin), pero, sobre todo, los dos más grandes de los cómicos de la historia del cine: Búster Keaton y Charles Chaplin.
Chaplin (1889-1977) pasó una miserable infancia en Londres. A los cinco años debutó en un escenario y en 1907 ingresó en la importante compañía de pantomima de Fred Karno hasta que en 1914, durante una gira por los Estados Unidos, fue contratado por la Keystone. Su primera actuación para el cine fue en Making a living (1914), de Harry Lehrman; luego Senté le permitió codirigir y protagonizar junto a Mabel Normand (una de la estrellas de la compañía, junto a Fred Mace y Ford Sterñing) y ese mismo año empezó a idear y dirigir sus propios proyectos. De todos modos, las treinta y cinco películas que interpretó para la Keytone llevan todavía el estilo que Mack Senté había impuesto a las comedias. Al año siguiente, Chaplin pasa a la Essanay y se compromete a realizar catorce películas en un año. Allí experimenta y desarrolla el personaje del vagabundo sentimental, ingenuo y humanitario que había creado en la Keysotne. Cuando en 1916 firma un abultado contrato con la Mutual, ya es una estrella y, en 1918, al pasarse a la Firt Nacional, se ha creado convertido en un mito (…)
En 1919, junto a Griffith, Mary Pickford y Douglas Fairbanks, Chaplin funda la productora United Artists. Allí realiza Una mujer en París (1923), su primer filme como director exclusivamente, aunque el vagabundo reaparecerá en La quimera del oro (1925) y El circo (1928). Chaplin se resiste al cine hablado, alegando que la voz sólo destruiría el antiguo arte de la pantomima. <La palabra destruye la gran belleza del silencio y no deja nada a la imaginación.> Por lo tanto, Luces de la ciudad (1931) será sonoro, pero no hablado, y lo mismo sucede con Tiempos modernos (1936), último film del ciclo mudo. Las injusticias sociales, que el realizador nunca había dejado de denunciar, cobran aquí las formas deshumanizadas del capitalismo salvaje y la alienación del trabajo en las fábricas. En El gran dictador (1940) denuncia en tono de comedia los horrores de la guerra y la ambición de poder las tiranías. En ese mundo violento, el inocente personaje de vagabundo ya no parece tener más lugar, Desengañado y escéptico, Chaplin realiza sus últimos films: Monsieur Vedoux(1947), una comedia negra que cuestiona la hipócrita moral de los Estados modernos; Candilejas (1952), una melancólica mirada sobre el ocaso de un viejo cómico , y -luego de abandonar los Estados Unidos, perseguido por la Comisión de Actividades Antiamericanas- Un rey en Nueva York (1957) y La condesa de Hong Kong (1966)."